De almuerzo preparé un asado a mi novia. Lo inundé con una salsa argentina que compré en el supermercado. Mientras comíamos, dijo:
-Qué buena que está la salsa.
Ella había tenido un novio argentino. Seguro que estaba comparando el sabor de la salsa de bote argentina con el recuerdo del sabor del semen de su ex novio argentino. Tomé el bote de salsa y golpeé con él a mi novia en la cabeza, hasta dejarla sin sentido en el suelo. Luego, le tiré el asado por encima. Salí de su casa y me fui al bar de abajo, donde pedí croquetas con jamón serrano ibérico y viva España: en España no deberían de dejar entrar a argentinos: ni a sus salsas: seguro que los argentinos ponen semen dentro de los botes de salsas para introducirse dentro del subconciente de las mujeres y crear una dependencia hacia ellos nada más olerlos: los argentinos tendrían que tener prohibido usar a nuestras mujeres como basura y luego dejarlas: eso es algo que sólo podríamos hacer los españoles: en cambio, nosotros sí podemos usar y tirar a las mujeres argentinas pues vivimos en un país más rico.
La camarera del bar estaba buenísima. Hablamos un poco, me llevó hasta su casa. Le bajé la camisa. Menudas tetas.
No sé quien me ha mandado esta maldición. Pero nada más meter mi polla dentro de la vagina de una chica que me gusta mucho, parece que su cara se rasga y trasmuta: si antes era guapísima, una princesa, un hada, la alabo, de pronto, tiene cara de fea, de vulgar, de deficiente mental: ¿Por qué dejas que te la meta? ¿Es que eres imbécil? ¿Tan animal eres que sólo piensas en follar como una cerda? ¿Qué hay de leer libros? ¿De hablar un poco antes?
Recordé que me había dejado metérsela sin condón (como todas a las que se las meto sin condón, me aseguró que era la primera vez en su vida que dejaba que se la metieran sin condón) saqué, gritando de terror, mi polla de su interior: antes de que me pegara el sida: la insulté:
-¡Eres una guarra que se folla a cualquiera! ¡A desconocidos: a basuras: a mi! ¡Enséñame fotos de tíos con los que has estado saliendo! ¡Puta!
A golpes, le obligué a que me enseñara sus álbumes de fotos privados: con tristeza, vi sus novios y amantes anteriores: feos sin clase, palurdos, basura, incluso con un poder adquisitivo más bajo que el mió: se me cayó el mundo encima cuando vi la foto de uno de sus ex novios: un bakala valenciano:
me fui de su apartamento: follarse a aquella chica no tenía ningún mérito: follársela era ponerse al mismo nivel que el resto: ella buscaba a los hombres entre la basura: por eso me había aceptado nada más verme: porque su naturaleza tendía a restregarse con basura: la gente se acostumbra a un camino y no sale de él aunque le esten pegando palizas: así de estúpida y cobarde es la especie humana: pánico al cambio: maldición: ahora camino solo por las calle, con toda mi sabiduría, y estoy triste: llorando: yo sólo quiero a una chica pura que no haya estado nunca con nadie ¿Por qué todas se acuestan conmigo tan rápido? ¿Son todas así de putas siempre o realmente yo estoy tan bueno como dicen?


