Blog de Rafael Fernández

Archive for August, 2007

LAS BASURAS HUMANAS QUE TE BESARON

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De almuerzo preparé un asado a mi novia. Lo inundé con una salsa argentina que compré en el supermercado. Mientras comíamos, dijo:

-Qué buena que está la salsa.

Ella había tenido un novio argentino. Seguro que estaba comparando el sabor de la salsa de bote argentina con el recuerdo del sabor del semen de su ex novio argentino. Tomé el bote de salsa y golpeé con él a mi novia en la cabeza, hasta dejarla sin sentido en el suelo. Luego, le tiré el asado por encima. Salí de su casa y me fui al bar de abajo, donde pedí croquetas con jamón serrano ibérico y viva España: en España no deberían de dejar entrar a argentinos: ni a sus salsas: seguro que los argentinos ponen semen dentro de los botes de salsas para introducirse dentro del subconciente de las mujeres y crear una dependencia hacia ellos nada más olerlos: los argentinos tendrían que tener prohibido usar a nuestras mujeres como basura y luego dejarlas: eso es algo que sólo podríamos hacer los españoles: en cambio, nosotros sí podemos usar y tirar a las mujeres argentinas pues vivimos en un país más rico.

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La camarera del bar estaba buenísima. Hablamos un poco, me llevó hasta su casa. Le bajé la camisa. Menudas tetas.ahoraesfea2.jpg

No sé quien me ha mandado esta maldición. Pero nada más meter mi polla dentro de la vagina de una chica que me gusta mucho, parece que su cara se rasga y trasmuta: si antes era guapísima, una princesa, un hada, la alabo, de pronto, tiene cara de fea, de vulgar, de deficiente mental: ¿Por qué dejas que te la meta? ¿Es que eres imbécil? ¿Tan animal eres que sólo piensas en follar como una cerda? ¿Qué hay de leer libros? ¿De hablar un poco antes?ahoraesfea.jpg

Recordé que me había dejado metérsela sin condón (como todas a las que se las meto sin condón, me aseguró que era la primera vez en su vida que dejaba que se la metieran sin condón) saqué, gritando de terror, mi polla de su interior: antes de que me pegara el sida: la insulté:

-¡Eres una guarra que se folla a cualquiera! ¡A desconocidos: a basuras: a mi! ¡Enséñame fotos de tíos con los que has estado saliendo! ¡Puta!

A golpes, le obligué a que me enseñara sus álbumes de fotos privados: con tristeza, vi sus novios y amantes anteriores: feos sin clase, palurdos, basura, incluso con un poder adquisitivo más bajo que el mió: se me cayó el mundo encima cuando vi la foto de uno de sus ex novios: un bakala valenciano:bakalaezcritor.jpg

me fui de su apartamento: follarse a aquella chica no tenía ningún mérito: follársela era ponerse al mismo nivel que el resto: ella buscaba a los hombres entre la basura: por eso me había aceptado nada más verme: porque su naturaleza tendía a restregarse con basura: la gente se acostumbra a un camino y no sale de él aunque le esten pegando palizas: así de estúpida y cobarde es la especie humana: pánico al cambio: maldición: ahora camino solo por las calle, con toda mi sabiduría, y estoy triste: llorando: yo sólo quiero a una chica pura que no haya estado nunca con nadie ¿Por qué todas se acuestan conmigo tan rápido? ¿Son todas así de putas siempre o realmente yo estoy tan bueno como dicen?

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LA TAXISTA PESETA

Tras la tomatina me subí a un taxi y, mire usted por donde, lo conducía una mujer.

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-A la calle del escritor Pérez Galdós –le indiqué.

El taxi arrancó y comencé a ponerme cachondo mientras miraba a la conductora: todas las taxistas mujeres me ponen: son muy valientes exponiéndose en un trabajo tan peligroso: o eso o están deseando, inconscientemente, que las violen. Otra posibilidad es que sean bolleras y tengan super fuerza al haber estado expuestas a radiaciones en un experimento secreto del gobierno o algo.

-¿Le importa que, mientras me lleva, me masturbe aquí detrás? –pregunté.

-Como haga un movimiento extraño -repuso- aviso por la emisora y en un segundo estoy rodeada de amigos taxistas que le abrirán la cabeza, gilipollas.

-Sólo estaba pidiendo permiso –traté de tranquilizarla- Yo me iba a masturbar con todo el respeto del mundo. Iba a envolver mi glande grande en un pañuelito y correrme sin tocarla ni manchar nada. Estaba dispuesto a darle 10 euros de propina. Pido perdón si la he asustado.

-¿10 euros? ¿Y sin tocarme ni manchar nada?… Bueno, vale. Pero como manche el tapizado le acuso de intento de violación.

Me masturbé mirándole a la cara, desde el asiento trasero del taxi, y me corrí dentro del pañuelo de papel. Llegamos a mi destino y le pagué el dinero convenido + la carrera. Ella habló:

-¿Te queda más dinero?

-Sólo calderilla –repuse.

-¿Cuánto?

-No sé –le enseñé mis bolsillos- Son euros de color marrón. Deje que cuente… uno, uno cincuenta, tres. Tres euros es todo lo que me queda.

-Vale. Pues si quieres puedo llevarte a mi casa para que te folles a mi hija. No me malinterpretes. Mi hija no es puta. Pero le gusta mucho follar con chicos guapos. Tú lo eres y así de paso yo podría ganar un poco más de dinero, que nunca viene mal a final de mes ¿Te apetece?

-Bueno.

Fui a su casa y me follé a su hija.

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MI ENFERMEDAD

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Paseaba, por el parque y en bicicleta, cuando vi a una bella turista caminando sola. Me acerqué a ella con la disculpa de preguntarle la hora. Pero, cuando abrí la boca, en lugar de palabras, salió semen: fue la primera vez en mi vida que eyaculé por la garganta. Desde entonces, padezco esa disfuncionalidad: en el mercado, en el banco, en los comercios, en las bibliotecas, en las entrevistas de trabajo: si hablo con una mujer que me gusta mucho eyaculo por la boca sobre sus mofletes.

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La turista no se dio cuenta de que había eyaculado semen sobre su cara. Pensó que eran mocos: que le había estornudado encima.  Se tomó con humor el accidente. Tras limpiarle la cara con un pañuelo accedió a mi petición de que me dejara darle un abrazo. Para mí, ese abrazo, fue como terminar de hacerle el amor. Y la pus de los sarpullidos que le salieron en la cara, al día siguiente, mis hijos.

Era su primera cita tras haber roto con el único novio que había tenido en toda su vida

-¿Por qué te dejó? –pregunté.

-Porque yo no sabía follar.

-¡¿Cómo que no sabes follar?! -grité muy enfadado- ¡Si hemos quedado para eso! ¡Me lo prometiste por el Messenger!

-Sí. No te preocupes. Déjame practicar un poco, por favor y nos vamos a mi casa, que mis padres se han ido de vacaciones. He estado descargándome videos por Internet y creo que ya he aprendido a chupar una polla de manera correcta.

La chica tomó la botella de la que había estado bebiendo, se agachó y practicó un poco.

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-¿Eg afí, vegdad? –me preguntó nerviosa mientras se metía el mango de la botella todo lo adentro de la boca que podía- Estoy tratando de aprender para que mi ex me deje regresar a su lado ¿Hay que tragarse el semen siempre, verdad?

-Sí –contesté.

Luego, en casa, hizo el trabajo estupendamente:

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Cuando terminamos de follar se acostó en la cama y quedó pensativa: me preguntó por qué ella estaba tan enamorado de su ex novio: por qué no podía dejar de pensar en él.

-Porque fue tu hijo en otra vida –respondí.

-¿Cómo?

-Cuando una mujer se enamora de un hombre, locamente, es porque fue su hijo en otra vida.

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Dije esa chorrada y la chica quedó, largamente, pensando, a la vez que me miraba como si yo fuera un tipo profundo, especial y sensible que hubiera leído muchos libros. Luego, dudó:

-No sé si conseguiré que regrese a mi lado. Mi ex novio es un triunfador. Un luchador nato.

La chica se incorporó de la cama y me enseñó una foto de su ex novio:volverconminovioelnovio.jpg

 

¿ESCOTES EN LA NOVIA PERFECTA?

Tras haber pegado una paliza a mi novia (por haberse puesto un escote demasiado grande) tuve remordimientos.

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Así que me fui a una tienda (de esas que están hechas en serie y que gustan a todas las mujeres que están hechas en serie) y le compré un bonito y caro vestido. El vestido tenía un gran escote. Lo elegí porque una guapa dependienta de esa tienda me lo recomendó y estaba tan buena y me sonreía tanto que me daba vergüenza decirle que no. Una vez me follé a una dependienta que trabajaba para esa tienda. Todas las dependientas de esa cadena de moda suelen estar buenas: creo que es un requisito indispensable para trabajar allí. Pero la que yo me follé aquella vez era fea. Nunca entendí cómo era que trabajaba en esa tienda con lo fea y gorda que era. Me atreví a preguntárselo cuando terminé de follármela:

-¿Cómo te dejan trabajar en “Mango” con lo fea que eres? ¿Tienes algún familiar jefe allí dentro? ¿un accionista? ¿Eres la mascota de la plantilla?

-Tú –me respondió- tampoco estás bueno. Estás gordo y tienes tetas.

-Ya, pero eso no se sabe hasta que me quito la camisa. Tú, además de tener un cuerpo asqueroso, tienes cara porcina ¿Verdad que, cuando vas a la charcutería, te entran ganas de pedirle al charcutero que te lime la barriga y los bordes de la cadera con la máquina de cortar embutidos en lonchas?

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Hoy, observando un poco, creo que ya entendí cómo era que esa fea y gorda trabajaba en “Mango”: atienden las dependientas guapas, las feas no pueden atender a los clientes: se limitan a doblar la ropa que las clientes desordenan: las visten de negro para que se vean lo menos posible: es decir, son subhumanas de quinta clase. Sentí hambre y entré en una tienda de bocadillos en donde atienden subhumanos llenos de complejos de inferioridad: debe de ser muy duro trabajar allí porque nada más entrar, cualquiera que sepa de qué va la vida, mira al dependiente pensando en la mierda de dinero que ese tipo cobrará y en qué triste situación económica estará o que clase de subnormal será para que haya aceptado un trabajo como ese: el infierno debe de ser cuando el vendedor de bocadillos tiene que atender a un ex compañero de universidad que terminó la carrera o a una ex novia que le haya abandonado y que ahora tiene un novio rico.

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Delante de mí había una turista. Una francesa. Estaba sola. Nada más ver que yo también estaba solo me miró buscando complicidad. Yo, una hora más tarde, en la habitación de su hotel, le derramé toda la complicidad, que ella misma se buscó por chupar tanto, en toda la boca.

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Me preguntó que a quien le había comprado ese bonito vestido: si me lo hubiera preguntado antes de eyacular dentro de su boca le hubiera mentido diciendo que era un regalo para mi hermana pero, como ya había eyaculado dentro de su boca, le dije que era un regalo para mi novia con el que trataba de que me perdonara por haberle pegado una paliza por ponerse un vestido con un gran escote. Y luego me reí. Le pregunté que si mi semen sabía al bocadillo de sobrasada con queso que me había comido poco antes de conocerla y ella replicó que yo era un asqueroso, a lo que le aclaré que la asquerosa era ella que iba a países extranjeros a tragarse el semen de extranjeros que conocía en tiendas de bocadillos cuando seguro, que en su barrio, había un montón de chicos feos enamorados de ella: y que sería menos puta y más buena persona si se tragara el semen de esos chicos feos y enamorados, que toda chica promiscua a la que no le importe chupar pollas de chicos musculosos cada sábado por la noche debería de hacer ese acto de solidaridad con los feos que se enamoran de ellas y no suelen salir los sábados por la noche debido a sus complejos. Antes de irme de su habitación le pregunté si quería sacarme una foto con su cámara digital para recordarme de regreso a su país y presumir de mi ante sus amigas pero me dijo que no.

curacontraelcancerminovia.jpgPor la noche, fui a casa de mi novia, le invité a cenar a un restaurante romántico, a tomar unas copas en un pub de moda y por fin entregué el vestido:

-Eres el hombre más romántico del mundo –me dijo mientras acariciaba mi mano con amor- Te perdono por haberme enviado al hospital de una paliza. Pero… un momento ¡Este vestido tiene un gran escote! ¿Ya no te molesta?

-No mi amor -contesté-. He cambiado.

Y sonreí pensando en la paliza que le iba a dar cómo se atreviera a ponerse ese traje con un escote que te cagas de grande que le había comprado. Realmente era una prueba. Siempre pongo pruebas a mis novias.

Nunca me casaré con una puta. Sólo con una señora.

Nota.- He presentado este relato FICTICIO (jamás en mi vida he pegado ni pegaré a una mujer y antes de hacerlo me cortaría una mano) a un certamen literario en el cual sólo pueden presentarse mujeres (en el remite he puesto el nombre de mi novia) con relatos que traten sobre la igualdad de géneros y con un jurado compuesto únicamente por mujeres de una asociación feminista. Ya sé que no voy a ganar pero es que odio este tipo de concursos sobre la igualdad de géneros en los que no hay igualdad de géneros porque vetan a los hombres.

Relato (primera y segunda parte): Breves secretos de suicidios

1

Desde su nacimiento, Juan Buitre vive postrado en una cama. Treinta y dos años sin levantarse, inmovilizado, tomando drogas tranquilizantes que calman los latidos de su corazón. Si dejara de tomar esas fuertes drogas, los médicos asegurarían su muerte: Juan Buitre sufre continuos e impredecibles ataques de adrenalina, que pretenden disparar su ritmo cardiaco hasta lo humanamente insoportable.Hoy, Juan Buitre, tras conocer la noticia de que su hermana gemela va a contraer matrimonio, ha decidido no seguir con vida. En el siguiente ataque de adrenalina que sufre no acciona el pulsador que inyectaría, dentro de su vena, los tranquilizantes que salvarían su vida.

-Voy a morir solo –reflexiona triste, en voz alta.

Y mira a través del cercano ventanal, que está situado a su derecha: porque busca, entre las mujeres que llegan al hospital, a alguna mujer que posea cierto parecido físico con su hermana: necesita fijar su vista en ella, imaginar que están juntos: morir mirándola, soñando que, al final, su hermana se convirtió en su esposa: siempre la amó, siempre la deseó, siempre calló tal horripilante secreto.

El corazón de Juan Buitre late con prisa, cada vez con mayor intensidad. Cierra los ojos y cree sentir el sabor de la muerte en su paladar. O quizá el sabor del terror. “Muerte, corazón”: más deprisa, mil pulsaciones por segundo. “¿Aun no estoy muerto?” La sensación es inaguantable: siente que va a partirse en dos, abrirse por la mitad. Como gesto involuntario, igual que si fuera accionado por una catapulta, Juan Buitre sale disparado de la cama: su cuerpo rompe el cristal del ventanal del mismo modo que lo hubiera hecho una gran piedra. Pero él flota, vuela.

Por el aíre. Vuela en el cielo azul y gris de la ciudad: porque, de su espalda, han salido unas inmensas alas de buitre blanco, imposibles. Asombrado, Juan Buitre sobre vuela los más altos edificios de la ciudad; las alas que le hace volar se mueven, con la misma naturalidad, que el inconsciente abre y cierra sus párpados. A los pocos minutos razona que, quizá, si desde pequeñito, no hubiera tomado las drogas que calmaban sus ataques de adrenalina no habría vivido 32 años postrado sobre una cama: sino nadando entre los cielos, conociendo los paisajes de todo el planeta: alimentándose de la misma forma que lo hacen las águilas.

Por esa bella vida perdida, Juan Buitre llora: una lágrima que se desliza por su mejilla y cae al vacío hasta, curiosamente, llegar a los labios de quien siempre ha amado y deseado en secreto de muerte y vergüenza: su hermana gemela, que mil metros más abajo, espera un autobús para reencontrarse con su prometido: con el que prepara una boda que, ya veremos más adelante, no llegará a celebrarse jamás.

2

Juan Buitre, oculto entre los árboles, espía a través de la ventana de un humilde hogar. Observa a una mujer muy delgada, de casi cuarenta años de edad. Ella no hace otra cosa más que pintar, como si estuviera en trance, cuadros que tienen como tema principal, ángeles arrodillados, demonios y castillos brillantes.

-¡Fantasías de mierda! -no deja de gritarle su marido- ¡Cursilerías propias de una adolescente, no de una madre que ha de cuidar de una niña de 5 años y ganar un sueldo! ¡Dormir y pintar, no haces nada más!

Cuando la delgada mujer no está pintando, cae agotada sobre la cama. Pasa más tiempo durmiendo -bajo un sueño muy profundo- que despierta. A la delgada pintora no le interesa este mundo: piensa que tiene que existir una lógica o algo más inteligente en algún otro lugar: que la sociedad creada por los hombres es tan vacía como el mito de Sísifo y su piedra: el sin sentido de subir, cada día, una piedra hasta la cima de una montaña, para tirarla al vacío al llegar y correr de nuevo, montaña abajo, con el propósito de volverla a subir y tirar, hasta el día que por fin llegue la muerte y haga justicia extinguiendo esa irrelevante forma de vida.

-Sísifo es cualquier persona que veo por la calle –asegura para sí la delgada mujer- y su piedra, el dinero, su sueldo.

La pintora viste con ropas viejas y gastadas, casi harapos. La rara vez que sale la calle, y entra en comercios o sucursales bancarias, la tratan como si fuera una basura debido a su vulgar aspecto físico, revelador de su bajo poder adquisitivo. Su marido continúa gritándole. Le recuerda que, con su sueldo, no llegan para pagar todas las facturas de la casa, que su hija y él necesitan que encuentre un trabajo: el marido pasa todo el día trabajando en un taller y, cuando llega por la noche, tras sufrir diarios y humillantes abusos laborales, encuentra a la hija de ambos desatendida, la casa sucia y a la delgada mujer, durmiendo o pintando.

-¡Tus cuadros nunca se venden! –continua gritando su marido- ¡Pasas el día pintando como una loca! ¡Otra vez que ni siquiera haces la cena a tu hija! ¡Si no fuera por los cuidados que le da mi madre, no sé qué habría sido de ella!

Llorando, su marido toma a la niña en brazos: comunica a la delgada pintora que va abandonarla. Hace tiempo que se está viendo con otra mujer que le ama, una compañera del taller. Ha decidido empezar una nueva vida a su lado: una vida junto a una persona seria y responsable: con la que poder seguir adelante: con la que poder pagar facturas y prosperar económicamente:

-Tú y yo nos conocimos cuando éramos muy jóvenes –gimotea el marido- Eras preciosa, mágica, tu mundo de fantasía y arte me parecía fascinante. Pero yo no he tenido otro remedio que madurar, a fuerza de luchar contra la vida. Pero tú no. Has seguido adelante a pesar de que sabes que eres un fracaso como artista. Una actitud como la tuya es entendible cuando se es joven; pero cuando se es un adulto resulta ridícula y enfermiza.

Ella le mira, acepta sus palabras, se acuesta en la cama. Y tapada por una sabana, le susurra:

-Tengo que dormir. Estoy agotada. Sé que tienes razón: pero no puedo ni dejar de pintar ni de dormir. No sé por qué. Vete con nuestra hija. Te comprendo y no te guardaré rencor. Tú la cuidarás mejor. Tengo que dormir. Déjame dormir.

A la vez que el marido cierra la puerta de su casa, para no regresar jamás, ella cierra sus ojos y queda dormida. La pintora delgada sabe que cuando los vuelva a abrir estará sola y sin dinero. Sabe que dentro de un tiempo la echarán de esa casa y estará viviendo en la calle. Sabe que su actitud es egoísta, auto destructiva: pero es que no puede hacer otra cosa: necesita pintar del mismo modo que cualquier persona necesita respirar. Incluso se avergüenza: porque un trocito de su corazón ha sonreído de felicidad al saber que, por lo menos por unos días, no habrá nadie en casa para molestarla: que podrá estar dedicada por completo a su arte, además de poder dormir sin sobresaltos.

Juan Buitre no deja de maravillarse porque, en otro plano, ve a mil ángeles arrodillados alrededor de la delgada pintora: cuando ella se mueve, ellos también: pero sin levantarse, arrastrando sus rodillas que sangran: ella es una cazadora de demonios: uno de los cargos más importantes de la otra dimensión: los ángeles la honran y alaban. La pintora no sabe nada de esto, es inconsciente de que cada vez que le entra sueño profundo es porque la necesitan urgentemente, porque la llaman desde el palacio brillante: es allí donde le otorgan las importantísimas misiones que evitan que el mundo de los humanos se transforme en un horrible infierno:

-Dentro de unas horas –le dicen en el castillo de cristal- un hombre maligno morirá: debes de partir a capturarlo en el momento justo de su muerte para, que este no escape del infierno y quede, escondido como fantasma, en el mundo de los hombres.

La delgada pintora, fea, inútil, en la vida real, es inconsciente de su paralela vida astral. Sólo sabe que en sueños ve cosas imposibles que necesita plasmar en su pintura: que si no saca esas imágenes de su interior, está segura de que perdería la cordura. Ayer, un tipo que se encontró por la calle le escupió a la cara y la llamó puta. Dentro de una semana, la echaran de esa casa y tendrá que dormir en la calle: la mujer delgada tendrá que pintar sus sueños sobre las baldosas de la acera: delimitando las formas con el carbón de papeles quemados o utilizando sangre que sacará de su propio cuerpo, auto lesionándose.

La pintora delgada será otra loca más sobre la acera de una gran ciudad que, al pasear, tendremos que evitar.

3

(la próxima semana el final de este relato)

PROBLEMAS DE LA METAMORFOSIS ARGENTINA

Le conocí cuando yo trabajaba de camarero en una discoteca turística. Extrañamente, él sólo aparecía por allí las noches en las que la luna brillaba con todo su esplendor. Cuando le pregunté, por tamaña coincidencia, me contestó haciéndose el gracioso:

-Sólo me dan libre en el laburo cuando hay luna llena porque mi trabajo se llena de hombres lobos ¿Vos cómo estás? ¿Mucha mina bella y loca esta noche?

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Me caía muy mal. Era argentino. Ya sabéis que los argentinos son los más casanovas del planeta: a diferencia del resto de los latinos (que solemos tener aspecto de mono, unos más, otros menos) ellos son, en su mayoría, descendientes de nórdicos o alemanes: suelen salir muy guapos: rubios, altos y fuertes. Menos algún caso excepcional: por ejemplo, “Orsai“. Eso sí, no hay argentino que no pueda dejar de hablar y mentir ni aun estando dormido.

Me caía mal, pero sobre todo aquella noche que conocimos a aquellas turistas, inglesas y, por consecuencia, borrachas: lo único que querían era follar. Tras cerrar la discoteca, nos fuimos al apartamento de las inglesas: pero el argentino hijo de puta, en lugar de conformarse con la suya empezó a calentar a la mía también: comiéndole y lamiéndole el culo

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y, pronto, las dos turistas inglesas se la estaban chupando

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-¡Hija de puta guarra! –grité en inglés a la mía- ¡No creas que voy a estar contigo tras habérsela chupado a ese argentino de mierda ¡Te creía inteligente! ¡Creía que habías visto lo especial que soy por dentro! ¡Pero eres como todas! ¡Veis a un argentino y os falta tiempo para empezar a chuparle la polla!

Di un portazo y salí del apartamento de las turistas muy enfadado. Pero, cuando ya me iba, decidí esperar a ese argentino hijo de mala madre: iba a enseñarle que no se puede venir a España y pisarle una turista a un ciudadano español: mucho menos si la turista era inglesa: ¿Acaso Inglaterra no había estado en guerra con Argentina? ¿Acaso los ingleses no mataron a miles de argentinos? Entendería que ese argentino saliera, las noches de luna llena, a matar inglesas: hermanas e hijas de ingleses: eso tendría sentido: pero nunca para hacerles el amor: para proporcionarles placer y orgasmos como un esclavo: sin duda, ese argentino no era un patriota: sin duda, sus propios compatriotas argentinos estarían de acuerdo con su muerte: por eso no me cansé de esperarle en la puerta de los apartamentos: para matarle a golpes.

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Por fortuna no tuve que esperar mucho: el argentino salió antes de que amaneciera, con prisas: trataba de correr carretera abajo pero, con rapidez, agarré su cuello y le tiré al suelo: tras eso, le pegué una fuerte patada en la mandíbula que le hizo sacar sangre suficiente para llenar hasta arriba una lata de Coca-cola:

-¡Te vas a enterar de cómo se respeta a un español en tierra española! –enuncié, exclamativamente.

-¡No, por favor! ¡No armes quilombo! –Gimió- ¡Te lo explicaré! ¡Tengo una razón!

La historia que me relató a continuación era imposible de creer: y no lo hubiera hecho si no hubiera sido porque la demostró sobre la cama de su apartamento, una hora más tarde, justo cuando al día le llegó su amanecer.

Por lo visto, de pequeño, había sido embrujado con una maldición yoruba por culpa de una amante despechada de su padre: sólo las noches de luna llena transmutaría en el hombre que podría haber sido: el resto de los días amanecería con este terrible aspecto:

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Ver más fotos del argentino con su hermana, pinchando aquí.

LA MUERTE DE MICHAEL JACKSON

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Michael Jackson siempre había querido tener un hijo. Pero no le gustaban las mujeres. Ni los hombres. A Michael Jackson le gustaban los extraterrestres.

Empleó todo el dinero que había ganado con las millonarias ventas de sus discos para conseguir la tecnología necesaria con la que lograr quedar embarazado. Y lo consiguió. Unos científicos vietnamitas que trabajaban al margen de las leyes establecidas por las Naciones Unidas habían conseguido aislar un extraño hongo hermafrodita de manzana hasta elaborar un virus que, al inyectarse dentro de cualquier organismo con vida, lograba causar un embarazo humano.

Michael Jackson compró un castillo en Rumania para ocultarse, en sus mazmorras, de todo el mundo: no quería que nadie lo viera embarazado: nadie: no quería que la opinión pública volviera a juzgarlo: que catalogaran aquello como otra de sus excentricidades: aquello era amor: amor puro.lamuertedemichaeljacksons2.jpg Tras 9 meses, Michael Jackson dio a luz sobre el frío suelo de la mazmorra. El recién nacido, salió por el agujero del culo del artista, entre vísceras y sangre. Luego, cuando se recobró, lo acunó entre sus brazos. Michael Jackson lloró de felicidad. Sentía el más maravilloso amor de todos los que pueden sentir en vida. El desgarramiento anal que había sufrido con el parto había valido la pena. No obstante, enseguida, se dio cuenta de que aquel bebé tenía hambre. Michael Jackson se bajó los pantalones, se sacó la polla y se la metió por la boca al bebe. Sólo por allí le salía la leche materna: así le habían avisado los científicos vietnamitas: así actuaba el extraño virus que había sido derivado del hongo hermafrodita de la manzana.

Justo en ese momento, un guarda espaldas de Michael Jackson -alertado por haber escuchado los lloros de un recién nacido- se atrevió a desobedecer las órdenes de su jefe y bajar hasta la mazmorra del castillo. Lo que creyó ver le volvió loco: Michael Jackson, con la polla flácida, obligando a un recién nacido a practicarle una felación. El guarda espaldas sacó su arma y disparó 27 veces a la cabeza de Michael Jackson justo en el momento en el que, a Michael Jackson, se le había ocurrido una melodía mágica para una canción.

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Una melodía mágica que hubiera formado parte de la canción de amor más bella de todos los tiempos. Una melodía mágica que hubiera originado la paz en cada pueblo del mundo.

Yo soy un hombre decente

Este profesor se llama Jonh Jr. Lasseter y ha sido expulsado del “Hight School de Pensilvania” por sufrir una erección permanente cada vez que entraba en el colegio a impartir clases de matemáticas pretensilógicas:

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Según declaró el profesor Jonh Jr. Lasseter al psicólogo del colegio:

-Cada vez que veo a mis alumnas me entran ganas de metérselas por el coño. No sé por qué me entran esas ganas

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si estoy casado felizmente con mi mujer desde hace 30 años:

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Pero parece ser que el psicólogo, mediante hipnosis, siguió escarbando en el cerebro del profesor y obtuvo más información:

-El problema surgió, realmente, en aquella excursión que hicimos a las cataratas del Niágara. De pronto, todas mis alumnas se pusieron en bañador, con el propósito de darse un baño: me pidieron que les sacara una fotografía en grupo

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pero, de pronto y sin previo aviso, comenzaron a quitarse los bikinis

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y me pidieron les sacara más fotos

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Ese fue el origen de mi problema. Y por ello pido una indemnización de 200.000.000 dólares a la junta directiva del “Hight School de Pensilvania” y a los padres de estas alumnas. Yo no tengo la culpa de que la juventud sea tan puta.

(Noticia leída, creo, en “Libertad Digital”)

Reconocido en la playa por una turista de los “Diarios Secretos”

Descansaba en la playa, tras hacer un reportaje para la revista “Hola”, cuando una turista que sale en los “Diarios secretos de sexo y libertad” me reconoció. No es la primera vez que me reconocen en esta semana.


Ezcritor reconocido en la playa - The best free videos are right here

Petición.- ¿Alguien que me ayude a crear un “You tube” propio? No puedo subir los videos, tal como los tengo pensados, porque siempre me están censurando. He probado también en “yuvutu” “blip.tv” “metacafe” “el butanero” “tuporno.tv” etc y, o me censuran también, o el servicio web es una puta mierda. Dispongo bases de datos y bastante espacio en mi servicio web. Mi correo es: ezcritor (arroba) gmail.com . Muchas gracias.

¿HAY ALGUIEN DECENTE EN LA SALA?

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¿Soy un pervertido? ¿Quién no tiene dentro de sí a un pervertido en potencia? ¿Acaso la vida de cada persona no es pornográfica y asquerosa? Nos masturbamos, follamos, cagamos, vomitamos, mentimos, traicionamos.

Nuestra vida y pensamientos reales no pueden hacerse públicos, deben de esconderse siempre: si mostrásemos nuestra vida real en un medio de comunicación sería un escándalo, recibiríamos quejas y denuncias de personas tan pervertidas como nosotros (pero en versión reprimida o hipócrita).

Tenemos dos caras, dos tipos de fotografías tras las vacaciones: las que enseñamos a nuestra familia y compañeros de trabajo:

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Y las que deseamos nunca salgan del disco duro de nuestro ordenador:

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Todos tenemos una cabeza perturbada, todos queremos follarnos a una vecinita, a un vecinito, a un profesor, a un familiar. Únicamente los super humanos podemos reconocerlo: porque somos más evolucionados. No es que nos volvamos insensibles: es que vemos los problemas y vergüenzas de los humanos como insignificantes: vivimos en un plano superior: como Nietzsche y Zaratustra.

PARA DEPRIMIRSE

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Lo nuestro se estropeó por esa insana costumbre que tienen las novias de irse trasformando, poco a poco, en madres o abuelas. Los primeros días de sexo intensivo, vino, comer fresas a media noche y risas, desaparecen en un agujero negro ¿Era una trampa? De pronto, quieren madurez y estabilidad. Comienzan a preocuparse más por las cortinas de la casa, por el poco dinero que ganas, que por tus genitales. Al regresar del trabajo discuten:

 -¿Por qué la cocina y el baño están sucios?

Al principio, le daba igual el baño, la cocina: lo único que quería era que estuvierais juntos, fumando un cigarrillo, viendo un Dvd.Ahora la miro y es otra persona ¿A dónde se ha ido todo el amor que ella sentía antes por mi? Decía que me amaba y se fue con otro. Un arquitecto. Fuerte, guapo, con abdominales. Estuvo con ella un mes y luego la dejó por otra más guapa: a saber cuántas veces el arquitecto se correría dentro de su boca: sé, a ciencia cierta, que a ella le gusta mucho tragar el semen de sus novios:

-¡Es mi recompensa! -grita mientras sale: como petroleo.

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Aun así decidí perdonarla y permitir que volviera a mi lado, a ser mi novia. Lo único que iba a pedirle a cambio es que se lavara a fondo los dientes y la boca. Varias veces.

-Vuelve conmigo –le dije entonces- Has aprendido la lección.

-No, gracias –contestó.-¡Pero estás sola! ¡Te ha dejado!

-Prefiero estar sola que contigo.

(Oh. Dios. Prefiere estar sola que conmigo ¿No es para deprimirse?)

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